
Una vez más una decisión con mirada cortoplacista, deja en evidencia que en Chile el ordenamiento territorial con sentido de instrumento para armonizar distintos usos del territorio no existe. La elaboración de los Instrumentos de Planificación Territorial (IPT) que lleva a cabo el MINVU responden fundamentalmente a requerimientos sectoriales. Por otro lado, si queremos hacer una aproximación sustentable, en la actualidad, se sugiere que son los territorios y no los productos o servicios los que compiten en los mercados.
Lamentablemente no se cuenta con un eje conductor de las diferentes normativas sectoriales que regulan los usos del territorio, situación agravada por la discordancia de las divisiones político–administrativas con la identidad de estos, dejando en evidencia su debilidad.
Lamentablemente no se cuenta con un eje conductor de las diferentes normativas sectoriales que regulan los usos del territorio, situación agravada por la discordancia de las divisiones político–administrativas con la identidad de estos, dejando en evidencia su debilidad.
El terremoto del 27 de febrero recién pasado, inevitablemente nos hace interrogarnos respecto de nuestra visión y conceptos en relación con la geografía y el territorio.
¿Hemos de rehacer lo existente? ¿Hemos de poner en valor los asentamientos humanos involucrados? ¿Cuánto protagonismo ha de tener la comunidad local?
Lo que queda en evidencia es que la Participación Ciudadana es un proceso fundamental y de alta complejidad de manejo pero si se quiere ser exitoso, no es posible evitarla.
Se debe abarcar sobretodo el espacio que la sociedad ha organizado para vivir y ejercer las actividades necesarias para el conjunto de sus requerimientos espirituales y materiales, para el desarrollo sustentable de su comunidad.
La sensibilidad de la aprobación de proyectos con externalidades no deseadas surge a partir de los mecanismos de aprobación de los mismos, lo cual está íntimamente ligado a decisiones colegiadas por entes de origen no técnico - que con representación indirecta, como es el caso de las Comisiones Regionales del Medio Ambiente- (COREMA) toman las decisiones de su ejecución o no, con las respectivas consecuencias a una porción específica del territorio. ¿Y si el territorio en cuestión no es capáz por si mismo de sustentar sus ecosistemas a partir de estas intervenciones? Ya podremos imaginar entonces los problemas que esto generará.
Una política de Ordenamiento Territorial coherente, de la cual carecemos, debería establecer un resguardo para aquellas zonas susceptibles de daños tales como; perdida de la biodiversidad, terremotos, maremotos, crisis económicas, es decir, cualquier eventualidad que atente en contra del desarrollo ambiental, económico y social de una zona, con perspectiva preventiva y no paliativa. Es decir, que cada zona a intervenir cuente con recursos que le permitan perdurar como territorio sustentable.
Es menester tener presente que la riqueza actual de la vida de la Tierra es el producto de cientos de millones de años de evolución histórica, estamos desbordando el mundo a pasos de gigantes con nuestra presencia, de forma tal que los demás seres vivos se ven obligados a apartarse para dejarnos sitio.
Nuestro planeta está perdiendo a gran velocidad su vida animal y su vida vegetal que son tan valiosas. de continuar esta tendencia, a mediados de siglo , el número de especies extinguidas podría llegar a sobrepasar las que desaparecieron en las grandes extinciones del pasado geológico de la tierra.
La evidencia de estas decisiones con desastre medioambiental a la vista, y por tanto, de no poder garantizar la sustentabilidad de nuestros territorios, se personifica en la aprobación de la central termoelectrica en las inmediaciones de una zona plena de biodiversidad como lo es la localidad de Punta de Choros en la Región de Coquimbo.
Como si fuera poco, nos damos un tiro en los pies al aprobar otra central de este tipo, Castilla, la cual aumentará en un 8% la producción nacional de CO2, lo que deja con una pesada carga negativa la exitosa producción vitivinícola nacional, que es la quinta en volumen de exportacion a nivel global.
¿Que está ocurriendo?... simple, se esta cobrando la factura de no contar con un sistema de Planificación Territorial Integrado de carácter normativo.
Por ahora, se deberá actuar con todo el vigor ciudadano para que estos proyectos finalmente no prosperen, y evitemos el daño irreparable que se nos viene enciama. Y en el mediano plazo, empezar a trabajar en las bases de una estructura de ordenamiento territorial para el país, que garantice su desarrollo con mirada integralmente sustentable.


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