La Presidenta de la República, Michelle Bachelet, nombró al Arquitecto Carlos Muñoz Parra como nuevo Director del Servicio de Vivienda y Urbanización de la Sexta Región. Muñoz cuenta con una importante carrera en el Sector Público y un nutrido currículo académico.Con el cierre de este proceso se eleva a 24 el número de Jefes de Servicios seleccionados por el Sistema de Alta Dirección Público.
Santiago, 26 de septiembre de 2006La Presidenta de la República, Michelle Bachelet, nombró hoy al Arquitecto Carlos Muñoz Parra, como nuevo Director del Servicio de Vivienda y Urbanización de la Sexta Región, a través del Sistema de Alta Dirección Pública. Este concurso que se inició el pasado 28 de mayo con la convocatoria pública para proveer este cargo, tuvo 203 postulaciones por medio del Sistema de Postulación en Línea del Servicio Civil. Los candidatos preseleccionados fueron evaluados psicolaboralmente por la consultora Psicus en la primera etapa del proceso de selección. Posteriormente, los seleccionados fueron entrevistados por el Consejo de Alta Dirección Pública para la conformación de la nómina final de candidatos elegibles enviada a la Presidenta de la República. El Sistema de Alta Dirección Pública tiene como objeto buscar y seleccionar de manera transparente y abierta a profesionales competentes para el servicio público, en el marco de la Ley Nº 19.882. Ello significa un profundo cambio cultural dentro del Estado, que garantiza que lo directivos seleccionados tengan las competencias profesionales adecuadas para avanzar en el mejoramiento de la calidad de la gestión pública. El proceso comienza con la solicitud del cargo por parte del Ministerio respectivo, al Consejo de Alta Dirección Pública, quien por intermedio de la Dirección Nacional de Servicio Civil, asesora a la autoridad ministerial respectiva en la elaboración de un perfil del cargo. A la vez el Consejo propone un porcentaje de asignación de Alta Dirección Pública al Ministro de Hacienda y convoca a un proceso de selección público, abierto y de amplia difusión.La selección es un proceso técnico que incluye la verificación de los requisitos y la evaluación de los factores de mérito y competencias específicas. El Consejo de Alta Dirección Pública propone una nómina de candidatos idóneos elegibles a la Presidenta de la República, para que designe a un nuevo Alto Directivo Público.
DIRECTOR SERVIU VI REGIÓN Según consta en el Perfil de Selección, el Director del SERVIU de la VI Región tiene la responsabilidad de buscar soluciones innovadoras para proveer acceso a vivienda y servicios urbanos a la población de esta región, focalizando eficazmente los recursos del Estado. Su propósito específico es gestionar los recursos disponibles a su cargo para contribuir a mejorar la calidad de vida de la población regional, a través de la materialización de los planes y programas propuestos por la Secretaría Regional de Vivienda y Urbanismo respectiva, generando igualdad de oportunidades en la población beneficiaria para acceder a una solución habitacional apropiada. Carlos Muñoz Parra, es Arquitecto de la Universidad Católica de Chile con postgrado en Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid en España. También realizó un Diplomado en Estudios Cooperativos en la Universidad Politécnica de Madrid en España. En la actualidad y antes de su nombramiento, Muñoz Parra, se desempeñaba en la docencia universitaria como profesor del Diplomado en Planificación Territorial de la Universidad Central. También como profesor del curso del Doctorado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile, “La Ordenación del Territorio y la Vivienda Rural” y como docente de Pre Grado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Santiago de Chile. Desde el 2001 hasta marzo de este año fue Director Regional de CORFO en la VI Región. Entre el 2002 y el 2006 fue Director Externo del Centro de Investigación Silvoagropecuario “Rayentué” del Instituto de Investigaciones Agrícolas del Ministerio de Agricultura. Entre 1994 y 2000 fue Secretario Regional Ministerial de Vivienda y miembro del directorio de la Empresa de servicios Sanitarios ESSEL en la VI Región. Entre 1990 y 1994 se desempeñó como Jefe de Gabinete de la Subsecretaría del Ministerio de Vivienda.
http://www.serviciocivil.cl/index.php?option=content&task=view&id=643&Itemid=33
Thursday, September 28, 2006
Monday, September 18, 2006
Sin preservar el pasado, no se construye el futuro.
Hace algunas semanas me correspondió participar como miembro de una comisión examinadora de pase de Proyecto de Titulo en la Escuela de Arquitectura donde hago clases de pre-grado. Tal vez esto desde la perspectiva académica es sólo una más de las tareas que a un académico le corresponde desarrollar, sin embargo para mi siempre los proyectos de título guardan esa secreta esperanza de que surja ese joven con un chispazo creativo que te sorprenda, la verdad es que siempre me encuentro con cosas interesantes, lógicamente algunas más que otras, y sigo aguardando la siguiente oportunidad para seguir viendo el desarrollo de esos alumnos en los que uno contribuye en parte a su desarrollo en la formación que más tarde los convertirá en profesionales.
Ahora volviendo a lo que me ocurrió en la ocasión que quiero compartir, llegó una alumna con un tema aparentemente poco vistoso, o al menos no se vislumbraba en la hoja de resumen como un proyecto que marcaría un hito en los proyectos de título de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Santiago, sin embargo Pamela Astudillo, que así se llama la alumna del caso en comento, llegó con su tema “Recuperación y puesta en valor de Monumento Histórico, Puente Alto”, el cual, como tema, he de reconocer, me dejó con un nudo en la garganta en la medida que iba explicando el como y porque de su intervención.
Pues bien, se trata ni más ni menos que un edificio que fue construido como Bodega de Vinos de la ex - viña San Carlos, con una planta muy particular en que en un eje común, se desarrollan concentricamente tres circunferencias, las dos primeras o las desde el interior, completas, la tercera y última con un desarrollo de un 60% del perímetro, conformando un diámetro superior a los cuarenta metros. Lo interesante que tiene esta configuración geométrica, es que se conformó materialmente en adobe, si, en tierra cruda, amarrada en su techumbre con un vigoroso envigado de buenas maderas, que la hacían un cuerpo sismo – resistente estructuralmente.
Si bien la bodega nunca tuvo mucha fama en términos de la calidad del vino que allí se elaboró, si se ganó un sitial en la identificación del recinto por sus particularidades arquitectónicas únicas para Puente Alto, que fue la obra ejecutada por el dueño, un Ingeniero, por lo
visto con mucha osadía para construir este edificio agro – industrial sin inhibiciones morfológicas.
Fue seguramente impensado para su autor, que su obra, no sólo seria identificable por sus características por los vecinos de la comuna, sino que trascendió a los límites del reconocimiento nacional, cuando por 1996 se la declaró de valor Patrimonial en calidad de Monumento Histórico.
Sin embargo, y aquí lo sorprendente de este capitulo de la historia de la Arquitectura Nacional, el edificio a pesar de estar en una propiedad Municipal, ha estado por años en completo abandono aún a pesar de su reconocimiento patrimonial, lo que fue generando como resultado que fuese objeto de acciones vandálicas, con el robo de prácticamente el total de su estructura de techumbre. Y, lo que no pudieron los sismos con esta construcción, lo hizo un incendio intencional quemando los restos de lo que se podía quemar….
Cómo es posible, me pregunto, que nuestro país que busca ansiosamente ser de las “Ligas Mayores” en el ámbito del reconocimiento mundial, no sea capaz de generar en conjunto con su Ley de Monumentos Nacionales que data de 1970, un programa de preservación, conservación y puesta en valor de los edificios reconocidos por esta legislación. Más aún, cuando en este caso en particular estamos hablando de una construcción ubicada en un recinto Municipal, que por último, aún a pesar de las carencias de la normativa regulatoria de este tipo de inmuebles, perfectamente pudo haber hecho las gestiones, por ejemplo, con el Gobierno Regional Metropolitano para acogerse a un Fondo Nacional de Desarrollo Regional para preservar esta obra. Pero nada de eso ha ocurrido, y así vemos como hoy día, sólo quedan los restos de este edificio.
Puente Alto es la comuna más densamente poblada del país, se siguen construyendo centros comerciales, inversiones inmobiliarias en pleno desarrollo, ahora llega el ferrocarril metropolitano, pero nadie ha sido capaz de poner en verdadero valor el único edificio con reconocimiento Patrimonial que tiene esa comuna.
Por lo visto los valores culturales, e históricos no han estado en los planes de los que allí toman las decisiones para el ¿desarrollo? Local.
Por favor, sin conciencia de los valores que tenemos, sin preservar el pasado de valor histórico, malamente podremos construir un futuro digno y orgulloso para nuestras nuevas generaciones; no todo es rentabilidad económica, la rentabilidad cultural, espiritual y artística han sido la fuente y soporte de otros desarrollos en los países que miramos como modelos.
Carlos Muñoz Parra
Ahora volviendo a lo que me ocurrió en la ocasión que quiero compartir, llegó una alumna con un tema aparentemente poco vistoso, o al menos no se vislumbraba en la hoja de resumen como un proyecto que marcaría un hito en los proyectos de título de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Santiago, sin embargo Pamela Astudillo, que así se llama la alumna del caso en comento, llegó con su tema “Recuperación y puesta en valor de Monumento Histórico, Puente Alto”, el cual, como tema, he de reconocer, me dejó con un nudo en la garganta en la medida que iba explicando el como y porque de su intervención.
Pues bien, se trata ni más ni menos que un edificio que fue construido como Bodega de Vinos de la ex - viña San Carlos, con una planta muy particular en que en un eje común, se desarrollan concentricamente tres circunferencias, las dos primeras o las desde el interior, completas, la tercera y última con un desarrollo de un 60% del perímetro, conformando un diámetro superior a los cuarenta metros. Lo interesante que tiene esta configuración geométrica, es que se conformó materialmente en adobe, si, en tierra cruda, amarrada en su techumbre con un vigoroso envigado de buenas maderas, que la hacían un cuerpo sismo – resistente estructuralmente.
Si bien la bodega nunca tuvo mucha fama en términos de la calidad del vino que allí se elaboró, si se ganó un sitial en la identificación del recinto por sus particularidades arquitectónicas únicas para Puente Alto, que fue la obra ejecutada por el dueño, un Ingeniero, por lo
visto con mucha osadía para construir este edificio agro – industrial sin inhibiciones morfológicas.
Fue seguramente impensado para su autor, que su obra, no sólo seria identificable por sus características por los vecinos de la comuna, sino que trascendió a los límites del reconocimiento nacional, cuando por 1996 se la declaró de valor Patrimonial en calidad de Monumento Histórico.
Sin embargo, y aquí lo sorprendente de este capitulo de la historia de la Arquitectura Nacional, el edificio a pesar de estar en una propiedad Municipal, ha estado por años en completo abandono aún a pesar de su reconocimiento patrimonial, lo que fue generando como resultado que fuese objeto de acciones vandálicas, con el robo de prácticamente el total de su estructura de techumbre. Y, lo que no pudieron los sismos con esta construcción, lo hizo un incendio intencional quemando los restos de lo que se podía quemar….
Cómo es posible, me pregunto, que nuestro país que busca ansiosamente ser de las “Ligas Mayores” en el ámbito del reconocimiento mundial, no sea capaz de generar en conjunto con su Ley de Monumentos Nacionales que data de 1970, un programa de preservación, conservación y puesta en valor de los edificios reconocidos por esta legislación. Más aún, cuando en este caso en particular estamos hablando de una construcción ubicada en un recinto Municipal, que por último, aún a pesar de las carencias de la normativa regulatoria de este tipo de inmuebles, perfectamente pudo haber hecho las gestiones, por ejemplo, con el Gobierno Regional Metropolitano para acogerse a un Fondo Nacional de Desarrollo Regional para preservar esta obra. Pero nada de eso ha ocurrido, y así vemos como hoy día, sólo quedan los restos de este edificio.
Puente Alto es la comuna más densamente poblada del país, se siguen construyendo centros comerciales, inversiones inmobiliarias en pleno desarrollo, ahora llega el ferrocarril metropolitano, pero nadie ha sido capaz de poner en verdadero valor el único edificio con reconocimiento Patrimonial que tiene esa comuna.
Por lo visto los valores culturales, e históricos no han estado en los planes de los que allí toman las decisiones para el ¿desarrollo? Local.
Por favor, sin conciencia de los valores que tenemos, sin preservar el pasado de valor histórico, malamente podremos construir un futuro digno y orgulloso para nuestras nuevas generaciones; no todo es rentabilidad económica, la rentabilidad cultural, espiritual y artística han sido la fuente y soporte de otros desarrollos en los países que miramos como modelos.
Carlos Muñoz Parra
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