
Carlos Muñoz Parra
Arquitecto PUC
Doctor Arquitecto UPM
http://carlosmunozparra.blogspot.com/
Con esto de las franjas electorales uno simplemente se queda perplejo ante ciertas imágenes panfletarias que nos muestran, y me quiero referir particularmente a una: La que muestra al señor Alejandro Carvacho y familia, hijo, según señala el Diputado Longueira de un ocupante del Campamento Silva Henríquez, con quienes el Diputado manifiesta haber trabajado y ayudado para solucionar sus problemas de vivienda, presentándolo como un logro de su sector.
Hasta ahí aparentemente todo bien, salvo un pequeño gran detalle:
La Política Habitacional del régimen militar, régimen que representa el Sr. Longueira, el problema de la vivienda social no tenía salida ni en el mediano plazo. En ese momento el poblador agobiado por su condición de marginado, percibe que no puede dar a su familia una solución de alojamiento adecuada, tomó clara conciencia de que el Estado no tenía reales intenciones de ayudar a solucionar esta lacra, apeló a lo inevitable.
Este problema que había generado presión por el transcurso de una década, buscó escape; y es así que a pesar de las restricciones de las libertades personales que creó la dictadura, surgió la voz y la acción de los pobladores allegados y hacinados exigiendo sus derechos por su solución habitacional.
Así fue que renació el camino de las “tomas”, a pesar de todo el contexto represivo que se respiraba en la época; los pobladores vislumbraron que si actuaban por ellos mismos en pos de mitigar sus carencias, tenían poco o nada que perder debido a su marginación, y si en cambio, tenían mucho que ganar.
Los primeros pasos se dieron en marzo de 1980, cuando 96 familias que vivían en calidad de “allegados”, se “tomaron” unos terrenos e instalaron un campamento en los alrededores del de la Población Nuevo Amanecer de la Comuna de la Granja en Santiago. Fueron desalojados. A pesar de lo anterior el 22 de julio del mismo año en la misma Comuna otro grupo optó por el mismo camino, y también fueron repelidos. De aquí surgieron ocupaciones en la residencia del Embajador de España, luego la Embajada de Suecia con la esperanza de ser oídos, e incluso ocuparon la Catedral de Santiago, con huelga de hambre incluida.
Y esto continuó hasta el año 1985 registrándose en ese período un total de 19 “tomas” de terrenos, un intento de “toma”, además de la “toma” de dos bloques de departamento y viviendas desocupadas. Estas operaciones involucraron unas nueve mil ochocientas familias (sobre 50 mil personas) con algún tipo de carencia habitacional, siendo predominante la de los “allegados”.
Trece comunas de Santiago fueron testigos de las “tomas”, consolidándose solamente los Campamentos Fresno, Raúl Silva Henríquez y 23 de Agosto.
El saldo de los otros casos fue de desalojos, con más de trescientas detenciones, dos pobladores fallecidos en la represión y 32 heridos.
La historia ha demostrado que la atención masiva de estas carencias sólo se produce con el retorno de la Democracia.
Entonces que el Sr. Longueira no intente tapar el sol con un dedo, apareciendo como el “bueno” de entre los represores de su gobierno, y aparecer ahora como los que tiene la solución para todo, cuando en diecisiete años de dictadura no lo lograron y más aún, reprimían de manera cruenta a los pobladores que manifestaban sus necesidades.
El propio Cardenal Raúl Silva Henríquez, cuyo nombre menciona con tanta fluidez y desparpajo el Sr. Longueira, señalaba cuando por eso tristes años ochenta inauguraba el local de una cooperativa abierta de viviendas que llevaba su nombre: “Los pájaros tienen su nido, las raposas su guarida…pero el hijo del hombre de mi patria, no tiene donde reclinar su cabeza”.


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